viernes, 1 de abril de 2011

Al insinuarse el alba

He escalado la montaña
y coronado la cima
al filo de la mañana,
a la insinuación del alba.
Casi al borde del abismo,
oteando el horizonte,
he mencionado tu nombre,
y les pregunté a las nubes
si por un casual te vieron;
pero nada respondieron...

He preguntado a los vientos,
a la neblina y al eco
si sabían tu paradero,
en cuáles nidos te alojas,
en cuáles lechos te acuestas
y qué otras rosas deshojas;
pero nada respondieron:
la neblina y los vientos
mudos permanecieron
y el eco... guardó silencio.

© María José Rubiera