viernes, 4 de febrero de 2011

Sutil permanencia

Me despierto en la mañana;
ya no yaces a mi lado,
con sigilo te has marchado
al eclosionar el alba.
La alcoba todavía conserva tu huella,
todo me habla de tu adorada presencia,
aún puedo oler el aroma
de tu cabello en la almohada:
aroma que a mi alma impregna
de tu sutil permanencia.
Todavía siento tus labios,
puedo saborear los besos
con que me has acariciado;
sobre la mesilla de noche,
aún permanece lozana
la rosa que me has dejado.

© María José Rubiera