miércoles, 1 de diciembre de 2010

Y los sueños, sueños son

La pasada noche soñé
– sin saber bien el porqué –
que me hallaba en alta mar;
las olas, al bambolear,
besaban el malecón
y el sonido, perturbador,
se asemejaba al sacro OM
del profundo meditar;
pero también a el melodiar
de Poseidón y sus siervas
que se mutan en sirenas
y a los marinos seducen
cuando están en alta mar
y a su mansión los conducen
–podría ser la maga Circe
en su eterno salmodiar, 
que a Zeus osa invocar 
para que regrese Ulises–. 
A punto del alba rayar, 
me sorprendió el despertar, 
y aquel sueño pertinaz  
aún me parecía verdad; 
mas, como dijo Calderón 
en aquella obra magistral: 
"Que toda la vida es sueño 
y los sueños, sueños son..."

© María José Rubiera