martes, 21 de diciembre de 2010

Aún no...

Aún no era conveniente claudicar,
todavía no era tiempo de ceder,
se imponía seducir y rechazar,
utilizar sus armas de mujer.
Aún debía simular indiferencia,
no era tiempo de perder el decoro,
no era tiempo de entregar la inocencia
aunque en silencio clamara "te adoro".
Aún no era tiempo de supeditarse;
aunque amar sea el pilar de la existencia,
todavía no era tiempo de entregarse,
aún debía dialogar con su conciencia.
Aún debía salvaguardar el sentido;
aunque de la vida el amor sea esencia,
se precisa lidiar con la libido
que, enajenando, aflora a la consciencia.

© María José Rubiera