domingo, 21 de noviembre de 2010

TE PRESIENTO

Te presiento tan cerca, vida mía,
que incluso percibo el soplo de tu aliento,
la añorada calidez de tu cuerpo
que iluminaba esta estancia, ahora vacía.
De tal forma te siento...; igual que una noche,
cuando amparados tras la celosía,
de mimos y halagos haciendo derroche,
juraste que hasta la eternidad me amarías.
Amor mío, tan próximo te presiento...;
como el día que en mis oídos desgranabas
frases de pasión y arrepentimiento,
y hechizado en el fulgor de mi mirada
libabas la esencia grana de mis labios,
y en tus viriles brazos me acunabas
al son de sublimes cadencias de adagios
que la brisa nocturna dispersaba.

© María José Rubiera