martes, 4 de abril de 2017

El don de la palabra

Ten por seguro, cariño,
que si el silencio gozara
del don de la palabra
chismoso le faltaría tiempo
para contarte que al alba
me despierto y en ti pienso,
que alados mis besos y suspiros
de los labios se me escapan
para reunirse contigo
y por lo mismo amaneces
recubierto de meloso rocío.
Te diría maldiciente
que rapsoda improvisado el río
la cadencia de tu voz imita
y para mí expresamente
recita la Trova del Olvido,
que hechicera su poesía
me conduce al acuoso lecho
y allí, entre líquenes, algas y limo
por el río soy poseída.
Pero el silencio miente:
el río sólo es agua cantarina.
 
Falto de ética el silencio
te contaría los secretos
que en mi corazón anidan.
Posiblemente te contara
que lacerados mis dedos
de tanto escribir "te amo"
hay veces en que apetezco
epilogar el cuaderno
en que nos fuimos narrando,
poco a poco... consumiendo.
 
© María José Rubiera