miércoles, 9 de noviembre de 2016

La búsqueda

Mi caballero aguerrido,
de mi corola estandarte,
esposo, amante, amigo,
de infortunios compañero...
Sofocados tus pesares
en las aguas del Leteo,
enfilados los andares
a territorio inédito
evita mirar atrás:
retrotraerse al pretérito
en modo alguno conduce
al hallazgo del grial.
La consigna es avanzar,
avanzar... en todo momento,
sin detenerse a escuchar
el patético lamento
de las estatuas de sal.
Tal vez al cabo de un tiempo
te enfrentes a basiliscos
con los que batirte en duelo,
quizá encuentres petroglifos
con grafía a descifrar...
Quizás harto de arrostrar
imprevisibles peligros
desees ahogar el empeño
que te indujo a transitar
el serpenteado camino,
mas difícil te será
desviarte del sendero,
iniciado ya el periplo
se hace imperativo andar:
 

cada paso hollando el suelo,
cada zancada afianzada
sobre el rocoso terreno...

© María José Rubiera