jueves, 5 de noviembre de 2015

Desde la atalaya

Más allá de ti, amor mío, ¿existe algo...?
Nunca he tenido certeza de ello
y nunca me importó averiguarlo,
nunca... hasta sentirme acuciada
por la necesidad de saber
si hay vida al otro lado.
Desde la pétrea atalaya,
hasta donde la vista alcanza
escudriño cuanto me rodea:
escueta en matiz la raya
que mar y cielo merodea,
sumaria la luz del alba,
esfumada se divisa
la extensión de agua salada.
Parca en sonidos la brisa,
en mis oídos golpean
campanas tocando arrebato,
los zureos de las palomas,
el piafar de los caballos.
A lo lejos, en lontananza,
veo formarse una nube:
de tormenta está preñada;
si bien con forma de querube,
no anuncia sino pesares.
La niebla enceguece la explanada:
silencio en los pastizales,
soledad en los meandros,
oscuridad en los cañaverales,
ceguera en el alma.
A tientas sigo oteando...

© María José Rubiera