lunes, 2 de febrero de 2015

"Mea culpa"

 
A la niña que me habita
le gusta gastar las horas
sentada en el arenal,
edificando casitas,
conversando con las olas...
viendo la vida pasar.
Proclive al idealismo
asume ser cantero medieval
y construye castillitos
en el marino abisal
donde cobijarse puedan
coloridos pececillos,
ostras, esponjas, amebas
 y caballitos de mar.
En compartimento estanco
almacena aquellos verbos
que habiendo idealizado
máximum pluscuamperfectos
imperfectos resultaron:
amar... es uno de ellos.
Y ni un solo día pasa
sin tildarse idealista
y pespuntear un “mea culpa
en los frunces de su falda,
en las lorzas de su blusa...
esta niña que me habita.
 
© María José Rubiera