jueves, 11 de diciembre de 2014

Siete doncellas

 
Arriba, donde los hados
maquinan conciliábulos,
siete doncellas titilan
y cada brillo emitido
 ambiciona ser venablo
que derrote al enemigo.
 
Me observan... a su manera
y a su manera me hablan.
Cosmogónico sincretismo
en las austeras palabras:
revelación para el sabio,
dédalo para el profano.
 
“Iniciarse en el Amor”,
proclaman las argentadas.
“¿Cómo...?”, pregunta mi voz interior.
Por toda respuesta... nada,
nada que azore la paz
de la nodriza estelar.
 
Versifican... a su manera.
Una sílaba larga impacta
sobre la faz de la tierra
y el verso sáfico altera
el ondulante reposo
de la adormilada alberca.
 
Amanece en las alturas: 
el éter clarea y el sortilegio se anula.
A lomos de cúmulos romos
las hijas de Atlas galopan...
no sin antes emplazarme
para la siguiente luna.


© María José Rubiera