viernes, 28 de noviembre de 2014

Que no te turbe amarme

 
Sí existe el mundo perfecto:
existe cuando estoy contigo
y tus labios se aproximan a los míos,
en el prolongado beso
que nos hace transportarnos
a esa comarca de ensueño
que en esencia recreamos
en las hojas de un cuaderno.
 
Existe cuando te muestras
lo mismo que un niño chico
y arrebujándote en mis brazos
te susurro: “Dulces sueños”
y aunque sé que estás dormido
sigo atusándote el pelo,
y con aire distraído
sobre tu frente pergeño
un apasionado verso:
Que no te turbe amarme, amor mío.”
 
Existe cuando tus ojos
se detienen en los míos
y los míos en los tuyos...
y se paraliza el tiempo.
Existe cuando al mirarnos
en mí te ves... y en ti me veo.


© María José Rubiera