viernes, 12 de septiembre de 2014

El azulear del alba


Hoy,
cuando el Ardiente se escore
en la angulosa montaña
y en el ara del horizonte
un segundo más de vida
 implore...
O si te viene mejor, mañana,
en cuanto el alma asustadiza
al igual que el caracol
que barrunta amenaza
se pliegue sobre sí misma
y en su intimidad se líe.
 
Mañana,
a primera hora,
antes de que amanezca,
mucho antes de que se activen
las ferias y las trapacerías
y rocambolescas sonajas
las voluntades achiquen...
Tú y yo
y la marinera ventolera
y el vehemente oleaje
exhumaremos el reloj
que a instancias de la noche agarena,
abominando la luz del día,
en aquella isla innombrable
vertió su espermática arena.
 
Le daremos hipogeo adecuado
y ojalá entonces las horas
gris marengo ennegrecido,
lúgubres ahora,
plagien el azulear del alba...
y con azulete aviven
el día a día de nuestra jornada.


© María José Rubiera