lunes, 1 de julio de 2013

Himeneo

Bailábamos...
estrechamente abrazados,
como si intuyéramos
el advenimiento
de un cataclismo
y fuese lo último
que hiciéramos...
 
Bailábamos...
aficionándonos
el uno al otro,
enamorándonos,
como si acabáramos
de conocernos...
Y abarcaban
mi cintura
tus brazos,
y engolosinaban
mi nuca
tus labios,
y el instante registrábamos
en los anales del tiempo,
y el tiempo reciclábamos
para que no se hiciese viejo.
 
Arriba, en las alturas,
la luna llena deshilaba
los hilvanes y costuras
de los densos nubarrones,
y deshebraba la plata
de sus tirabuzones,
y con las hebras trenzaba
una linterna mágica
con que iluminar la estancia.
 
Y continuamos bailando...
y celebrando el himeneo
de la noche con el fuego.

© María José Rubiera