miércoles, 8 de mayo de 2013

Mónada

A ser princesa juega
la esforzada cenicienta,
juega...
y sueña,
aun sabiendo que de vidrio
son los sueños,
que susceptibles son de truncarse
ante el más nimio zarandeo;
sueña...
con el consorte perfecto,
incluso a sabiendas
que más bien es atributo
de personaje de cuento;
sueña...,
haciendo caso omiso
de múridos e insectos
que displicentes frecuentan
la alacena y los pucheros.
 
Juega,
sueña...,
y canturrea
el último canto del cisne,
el loor eviterno
del heraldo triste,
el salmo ininterrumpido
del Universo:
Mónada,
descenso,
desolación,
ocaso,
defunción...,
¿renacimiento?

© María José Rubiera