lunes, 14 de enero de 2013

Veinticuatro...

Veinticuatro...,
veinticuatro horas,
perfiladas,
esbozadas
por intangible artista,
veinticuatro horas,
medidas,
pautadas
en el pentagrama
del virtuoso anónimo.
Veinticuatro horas, suscritas,
signadas con seudónimo,
inscritas
en el margen del universo,
ilustrando
el espacio y el tiempo.
 
Veinticuatro...,
veinticuatro horas
cuenta en su haber el día,
levedad para unos pocos,
eternidad para otros,
para mí, vida mía,
un lacónico chasquido,
un hálito del aire.
 
Veinticuatro...,
veinticuatro horas:
insuficientes para amarte.

© María José Rubiera