jueves, 6 de diciembre de 2012

Escribiré...

Sobre el escritorio,
esperando ser violado
por conspicuas letras,
yace el folio inmaculado,
desfallece la pluma negra,
aguardando la férrea mano
que la fuerce a estar enhiesta.
Murmuran entre sí,
reclamando mi presencia,
mas, no sé si podré escribir,
se me resisten las ideas.
Escribiré, no obstante,
lo primero que se me ocurra,
espero lograr versos brillantes,
sin mácula ni tachadura.
 
Comienzo, pues:
 
El desamor es una prisión
sin puertas ni ventanas
que propicien la evasión...
Fría se queda el alma,
frío se queda el cuerpo,
frío se queda el amor
cuando bóreas asfixia la llama,
cuando en el lar expira el fuego,
y la ceniza es aventada
por los areles del tiempo.


© María José Rubiera