viernes, 4 de mayo de 2012

Siempre será niña

No viajaremos en el mismo tren: 
me subiré al del estío 
y tú al del invierno, 
mas no te apures, amor mío, 
ambos están programados 
para arribar a nuestro destino. 

Aguárdame en el andén 
de la indeleble ilusión. 
Llegaré portando una valija 
con bombones de licor, 
amén de otras golosinas 
con que endulzarnos la vida. 

Antes de apearme del convoy 
miraré por la ventanilla, 
retendré el instante presente 
y fijaré en mi retina 
tu sonrisa y tus gestos: 
cuidaré de retocarlos cada día 
y redimirlos del tiempo. 

No te inquietes, vida mía: 
la primavera siempre será niña.


© María José Rubiera