viernes, 20 de enero de 2012

Pregunté...

Pregunté,
a las impasibles piedras,
a las dunas del desierto,
a las bellas madréporas
que decoran el océano
el porqué de mi existencia,
quién soy, de dónde provengo,
si formo parte de un plan,
si no soy sino un proyecto,
mas no obtuve respuesta:
se acogieron al silencio.

Pregunté,
a un cristalino arroyuelo,
a una avecilla viajera,
al cáliz de una flor,
a las altivas estrellas
que habitan el firmamento
acerca de ti, de mí,
del misterio del amor,
mas nada me respondieron:
tan sólo me dedicaron
miríadas de guiños burlescos.

© María José Rubiera