miércoles, 5 de octubre de 2011

A solas conmigo misma

Hay un precioso lugar
donde acostumbro perderme
cuando quiero estar a solas,
una idílica caleta,
réplica del edén,
en la que sueño despierta...
A solas conmigo misma
y los pizarrosos acantilados
que con altivez me observan,
doy rienda suelta a la mente
y me dispongo a soñar
mientras me dejo mecer
por el rumor de la brisa
y el soliloquio del mar.
Y poco a poco me entrego
a un plácido duermevela
en el cual te visualizo
como cuando estás conmigo
y en silencio te aproximas
y respirando muy quedo
reposas sobre mi nuca
y con tus labios la mimas,
y ciñíendome la cintura
rozas mi piel con tu piel
y, con lentitud pasmosa,
asciendes por mi garganta...
hasta fundirte en mi boca.

© María José Rubiera