martes, 16 de agosto de 2011

Y, sin embargo...

Eres una penitencia
que los hados me han impuesto...
No quiero ser prendida en tus redes
y, sin embargo..., sí quiero.

No quiero pensar en tus besos
pero, sin embargo..., pienso.
No quiero ser cautiva de tu amor
pero, sin embargo..., lo soy.

Siempre fui un libro cerrado.
Sin embargo..., ahora soy un libro abierto:
sólo tienes que descifrar el texto
para saber lo que siento.

© María José Rubiera