viernes, 3 de junio de 2011

Soneto

De tus cuitas, no tienes confidente:
Jamás nadie sabrá qué te enajena,
qué te hiere, ni la causa de esa pena
que se ha hecho recurrente en tu presente.

¿Quién puede saber qué mora en tu mente,
de qué amarga nebulosa está plena,
cual plena de miel está la colmena,
ni el porqué te distancias de la gente?

¿Quién puede conciliar tu pensamiento,
ese habitáculo, fragua de celos,
donde adquiere forma el resentimiento?

¿Quién evitarte el acontecimiento,
generador de angustias y desvelos,
que se place en zaherirte el sentimiento?


© María José Rubiera