lunes, 9 de mayo de 2011

Sustancia

La pena que te consume,
la pena que te acongoja,
esa hiel que te envenena,
esa pena... que es mi pena.

Amado, escupe la pena,
¡arrójala, vomítala
y si preciso te fuere,
conjúrala con blasfemia!

La tormenta se descarga
y el cielo torna a la calma,
tiende al estado perfecto:
conciliarse con la Nada.

¿Imaginas que no te amo,
y por lo mismo te apenas...?
De mi aliento eres sustancia,
eres... ¡No puedo continuar hablando:
se me ha helado la palabra!

© María José Rubiera