viernes, 15 de abril de 2011

En cada palabra

En cada palabra tuya omitida,
se me va desgastando el alma,
se me va marchitando el corazón
en cada palabra...

¡Y es que tantas son las veces que silencias
y reservas cuánto en verdad me amas!
¡Tantas las horas que implacables me asaltan,
y se me hacen tan largas...!

Y a la espera de tu ausente palabra,
me va caminando la lóbrega noche
y penetra mi piel, cual filosa espada,
y la noche pasa...

Y se me eterniza cada segundo,
y llorando me sorprende el alba
y mi silente llanto se derrama,
reposando en mis labios las lágrimas.

© María José Rubiera