jueves, 24 de marzo de 2011

Opuestos

No me entiendes..., ni te entiendo,
tergiversas cuanto digo;
a mi vez, no te comprendo:
ignoro si vas o vienes;
desconoces si voy, o vengo.
En el teatro de la vida,
somos meras bambalinas
en equívoco incurriendo;
somos la dama y el rey
de un tablero de ajedrez.

Somos el agua y el fuego,
la gelidez y el ardor,
somos lo blanco y lo negro,
lo efímero y duradero,
el sonido... y el silencio.
Somos dos seres opuestos,
uno en el otro, existiendo,
sujetos, sin remisión,
a la indefectible ley
de repulsa... y atracción.

© María José Rubiera