miércoles, 23 de marzo de 2011

Amar..., amando...

Amar..., amando...
Infinitivo y gerundio
se pierden en el recuerdo
de un pasado, no lejano,
en que conjugaba un "te amo".
Desearía evocar el verbo;
pero ya no lo consigo,
se ha consumido contigo,
contigo fue envejeciendo:
en el presente, está muerto.
Quisiera darle comienzo,
mas, me cuesta recitarlo;
no obstante..., ¡aguarda un momento!,
lo conjugaré en futuro,
obviando ya el pretérito.
Pero antes de comenzar,
recítalo tú primero:
preciso de una señal
que muestre tu lealtad;
quizá así, pueda lograr
recitar..., de nuevo, el verbo.

© María José Rubiera