viernes, 18 de marzo de 2011

Eres...

Adondequiera me vaya,
me perseguirá tu sombra:
eres sueño recurrente
instalado en mi memoria;
eres amor y despego,
de mi espíritu, conflicto,
raptor de mi pensamiento
que es preso, cual reo convicto.

Eres la contradicción,
cuanto ambiciono, y no anhelo,
un antídoto y veneno,
eres el quiero y no puedo;
eres el instigador
que me invita a reflexión
de lo malo y de lo bueno,
de cuanto deseo y no debo.

Eres causa reprobable,
eres pasión a raudales,
fortaleza inexpugnable,
eres mar impenetrable;
eres resaca que arrastra
hacia abisal insondable,
eres, ¡lo sabes, mi amado!,
lo amargo... y lo placentero.

© María José Rubiera