miércoles, 2 de febrero de 2011

Cuando se sublima el alma

Incontables, cual rútilas estrellas,
son las Lunas en que el alma
de su mazmorra se escapa...
Cual sutil voluta de humo,
se evade hacia el añil cielo
en pos, quizás, de un sendero
ornado de azahar y espliego.

Inefables son las Lunas
cuando se libera el alma...
Cual espiral caprichosa,
asciende hasta la galaxia
y con los astros consulta
el oráculo de las runas:
necesita confirmar
si su alma gemela la ama.

Inefables son las Lunas
cuando se enamora el alma...
A lomos de titilante lucero,
por el Espacio cabalga
en pos de amor y de besos,
ansiando sentirse amada.

Inefables son las Lunas
cuando se sublima el alma...

© María José Rubiera