lunes, 21 de febrero de 2011

Caro mío...

Caro mío:

Aun cuando la parte lógica, racional de mi mente se niega a admitirlo, no me queda sino rendirme ante la evidencia de que mi alma te necesita, te ama y añora la pureza de tu alma. Es por lo mismo que me he impuesto redactar esta misiva; empero, mucho me temo que jamás llegará a su destino, o al menos lo considero improbable, puesto que he decidido guardarla bajo la custodia de siete llaves. Caso de que algún día, debido a los dictámenes del azar, esta carta se hallara en tus manos, te sugiero que en la impronta de la letra indagues, ya que encontrarás mi esencia en ella, a más de caricias, besos, llantos, suspiros y un "te amo" que mecido por el viento aún perdurará en el eco.
Caro mío...

© María José Rubiera