miércoles, 16 de febrero de 2011

Amor errante

Amor errante, mi amor,
deja de vagar a tientas,
cesa de otear el horizonte
tratando de encontrar el Norte.
Sosiégate, aplaca el alma;
sabes que se te ha extraviado,
sin que lo pretendieras,
entre unos brazos cualquiera.
¿Recuerdas...?, fue aquella noche
en aquel extraño lugar;
nunca lo podrás hallar,
pues no lo sabes buscar.
Amor errante, mi amor,
deja ya de errar a ciegas,
no intentes obtener la clave
en los puntos cardinales;
porque, el Norte, lo tienes delante.

© María José Rubiera