sábado, 8 de enero de 2011

Somos parias

A veces, cuando estoy desesperada,
miro al cielo, formulando una plegaria;
mi mirada se pierde en el firmamento
donde habitan las Galaxias,
avisto a las almas perdidas
en la noche de los tiempos,
observo a las Pléyades, luciendo
en su flamígera morada,
y las siento tan cercanas...,
que hasta imagino me hablan:
"Resérvate, permanece en silencio,
no gimas, no llores, aguarda en calma",
creo oírlas decir, y mi dolor se esfuma,
se diluye como por arte de magia.
Con guiños, se comunican conmigo,
y pienso, quiero creer, o adivino
que me están llamando hermana.
Transcurrido un tiempo, cierro la ventana
y me digo que cuán solos estamos
en el mundo, en este infierno hostil
donde nos ocupa vivir y sufrir.

© María José Rubiera

© María José Rubiera

Hoy, mi poema rebosa tristeza,
de regocijo y amor acusa carencia,
sólo acusa el sinsabor de la existencia.
En la vida, no somos sino parias,
entes que, debido a la inteligencia,
no pueden evitar preguntarse el porqué
de su estancia y finalidad en la Tierra.