domingo, 30 de enero de 2011

Sólo tú...

Cada momento que vivo,
cada instante que respiro,
anhelo estar a tu vera;
mi alma alienta prisionera
por invisibles cadenas.

Sólo tú podrás romperlas...

Es una onerosa carga
la que arrastro, la que peno,
en la que muero viviendo
cada alborada que pasa;
mi alma se encuentra sitiada.

Sólo tú podrás salvarla...

¿Aguardas una palabra,
una frase presta y clara,
una insinuación velada
que indique que eres mi sueño,
ansías oír un "te deseo"?


Sólo tú serás mi dueño...

Insinuaciones..., palabras,
¿de qué sirven las palabras
cuando son promesas vanas,
si son meras artimañas,
si del viento son aliadas?

Sólo tú podrás saberlo...,
si sabes leer el silencio.

© María José Rubiera