domingo, 22 de febrero de 2015

Lady Primavera


 

No es tiempo de reverdecer:

nevadas están las crestas

de la cordillera astur,

el urogallo al raso sestea

y en el infinito azur

va detallando el reclamo

que ha de embaucar a la hembra,

la osa y los oseznos

invernados en la osera,

enflaquecidos, bostezan.

En lecho de margaritas

duerme lady Primavera:

la cabellera cobriza,

que al finalizar el verano

con alheña se tiñera,

por doquier esparcida;

el escote descocado,

la boca entreabierta,

los ojos entrecerrados...

Pero el instinto de procreación

se propaga por el aire,

sienta plaza en la ribera,

en la laguna del parque...

Despiértate, lady... ¡presto!,

perentorio es que abandones

el acomodadizo letargo:

con pretensión de cortejo
 
alardea el cisne blanco

de la esbeltez de su cuello,

el pavo real exhibe

exuberante plumaje,

enamoriscados se ven los patos...

¡Y tú, lady, sin enterarte!



© María José Rubiera