sábado, 8 de junio de 2013

Celajes

En el ara del Lucero
se va inmolando la tarde,
polícromo arabesco
esculpen los celajes
en el zócalo del cielo.
El aire huele a cedro,
a ti me huele el aire;
a ti...,
a tu cuerpo almizcleño.
 
A besos sabe la lluvia
que anega ya la calzada,
a ti me sabe la lluvia
que besa nuestra ventana;
a ti...,
a tu boca grana.
La lluvia barbota un deseo:
el tuyo, el mío,
el nuestro.
 
Una varilla de incienso
que expira en el incensario,
una vela que se apaga;
fulgurando en la penumbra,
el cendal de tu mirada.


© María José Rubiera