domingo, 21 de agosto de 2011

La vereda del amor

Hay una vereda preciosa
que me conduce a tu casa.
Una vereda cubierta
de lirios, jazmín y rosas.

Hay una divina vereda
que me conduce a tu vera.
Una mágica vereda,
donde se abraza la hiedra.

Hay una celeste vereda
que un riachuelo bordea.
Cada noche la recorro
como si fuese a una fiesta.

Porque fiesta es tu mirada.
Fiesta es tu boca golosa
cuando se posa en mis labios,
cuando en mi nuca reposa.

Porque fiesta son tus manos
cuando acarician mis hombros.
Cuando me dices: "Te amo",
un festival son tus ojos.

Fiesta es cuando nos amamos
ocultos entre la niebla
y la brisa se detiene,
celando por si alguien viene.

© María José Rubiera