viernes, 11 de febrero de 2011

¿Recuerdas...?

¿Recuerdas aquella noche...?
Me meciste entre tus brazos
como si fuera una niña,
me besaste con ternura,
prodigándome caricias;
en el nocturno silencio,
nos entregamos sin medida.
Arriba, en el grandioso cielo,
la diosa decidió ocultarse
entre borrosas calimas,
negándonos su belleza,
celosa de nuestra dicha.
Obviando su ausencia,
permanecimos a oscuras;
bastaban para iluminarnos
nuestras iridiscentes pupilas,
mimos, besos y sonrisas:
suficiente luz para adivinarnos,
asaz claridad para amarnos,
amarnos sin límite, vida mía.

© María José Rubiera