lunes, 8 de noviembre de 2010

Trovador

Dulce y gentil trovador,
que al trino del laúd versas
y a las niñas embelesas
con tus rapsodias de amor, 
cuéntame por qué razón 
motiva sentirse presa, 
encogerse el corazón 
cuando Amor llama a la puerta; 
es, por ventura, de dicha, 
o domina otra cuestión  
más sutil, metafísica, 
que al espíritu le implica. 
¿Te has quedado sin respuestas...?, 
dulce y gentil trovador, 
que a las niñas embelesas 
con tus rapsodias de amor. 
Siendo buen conocedor 
del lenguaje más sagrado, 
te compete dar razón, 
explicarte, aunque sea en vano, 
dulce y gentil trovador, 
que a las niñas embelesas 
con tus rapsodias de amor.

© María José Rubiera