domingo, 17 de octubre de 2010

Soneto a la pobreza

Te dicen pecador, y te convencen,
y abusando de tu humilde ignorancia
se atreven a afirmar con arrogancia
que has ofendido a Dios... Y te vencen.
Mísero e infeliz pueblo acongojado,
¿es tanta la amargura de tu sino
que no ves en tu ingenuo desatino
que haber nacido pobre es el pecado?
Sus miserias te imputan inhumanos
y lavan su conciencia con mendrugos,
haciéndote creer que son "hermanos".
Qué poderío sienten en sus manos
al erigirse en jueces y verdugos, 
¡y aún se atreven a llamarse cristianos!

© María José Rubiera