viernes, 12 de octubre de 2012

Ahora sí

Ahora sí, 
ahora ya puedo a tu mirada enfrentarme, 
al examen de tus ojos exponerme 
–ojos de color canela en rama 
que me han subyugado siempre– 
sin que el más mínimo gesto delate 
que gozar de tu amor apetece mi alma. 

Ahora sí pueden perfilar mis dedos 
la carnosa sinuosidad de tus labios, 
permitirme ribetearlos con besos 
sin serme urgente enfundarme la coraza, 
o más bien, determinándolo en esencia, 
los impulsos y emociones revestir 
con ese mecanismo de defensa 
al que el corazón acostumbra recurrir 
en previsión de resultar fácil presa. 

Hubo un tiempo en que ilusa imaginaba 
que nadie a ti podría igualarse, 
que el cosmos con tu luz iluminabas 
e incluso el sol pleitesía te rendía 
y luceros y estrellas eclipsabas. 
Ahora que he dejado de idolatrarte 
y no temo en tu hoguera consumirme, 
nada me impide consentir en amarte.


© María José Rubiera